Para que se determine su efectividad o toxicidad

Se debe dar paso a investigación científica del dióxido de cloro

Centro de Noticias del Congreso

25 Jun 2021 | 20:04 h

Las organizaciones internacionales de la salud deberían levantar las alertas y permitir que se investigue científicamente la efectividad o negatividad del uso del dióxido de cloro para combatir la COVID-19; lo contrario significa que se está cometiendo un error.

Así lo señalaron algunos congresistas integrantes de la comisión investigadora sobre el dióxido de cloro, que preside el congresista Benigno Cabrera Pino (UPP), después de escuchar las exposiciones de sus invitados especialistas de amplia experiencia internacional en esa materia.

El congresista Posemoscrowte Irrhoscopt Chahua Payano (UPP) consideró que deben levantarse las alertas para dar lugar a la investigación, que será la que decida el futuro de esa sustancia.

Similar opinión tuvo el congresista Rubén Ramos Zapana (NC), quien indicó que los estudios clínicos tienen que ser monitoreados, pero advirtió que son costosos.

Por eso, opinó que la iniciativa para iniciar los estudios no puede partir de la empresa privada, la industria farmacéutica, sino del Estado, del Gobierno, cuyo objetivo es el bien de su población de menos recursos económicos.

Durante la sexta sesión extraordinaria de la comisión, uno de los exponentes fue el doctor Luis Prieto Valiente, catedrático de Bioestadística y Metodología de la Investigación Médica en la Universidad Católica de Murcia (UCAM), quien trató sobre el nivel de evidencia científica sobre la toxicidad y eficacia terapéutica del dióxido de cloro.

Señaló que existen muchos datos lo que evidencia que se exigen ensayos clínicos, y detallados, que se están intentando hacer, pero que están siendo prohibidos.

“Yo quiero apelar a las autoridades sanitarias para que den paso, a la brevedad posible, a los ensayos clínicos, cuyos resultados podrían conducir a salvar muchas vidas y también a efectos secundarios que muchas veces convierten la vida de un paciente en un calvario”.

Señaló que hay información importante de que no hay toxicidad, que algunas alarmas han manifestado.

Ante una pregunta del congresista Cabrera Pino, Prieto Valiente, consideró que la Organización Mundial de la Salud y las agencias que reproducen alarmas están en un grave error al no autorizar la investigación, puesto que cualquiera de sus resultados será positivo para la humanidad, toda vez que hay mucha gente que lo está consumiendo.
Un segundo expositor fue Miguel Ascón Cabrera, investigador principal de la compañía Biotech Energy Inc. University of Maryland BioPark, Baltimore, Estados Unidos, que expuso sobre los mecanismos moleculares de acción del dióxido de cloro sobre la COVID-19.

En su presentación, aseveró que se confunde al compuesto con lejía, lo que es un error, porque es como confundir el agua destilada con el agua oxigenada.

Sostuvo que la acción del dióxido de cloro es ser un potente desinfectante, que en pequeñas concentraciones puede destruir los virus, aunque aclaró que su cantidad debe ser en correlación al tamaño del elemento infectante.

Asimismo, sostuvo que su nivel de toxicidad no hace daño, debido que las concentraciones que se utilizan contra el virus no son grandes.

Después, hizo una exposición de fórmulas del dióxido de cloro que al final del complejo proceso químico se convierte en oxígeno.

Asimismo, indicó que el referido compuesto es muy competitivo en el mercado internacional y que esa es la razón por la que la industria farmacéutica le juega una desleal competencia.

“Muchos no quieren decir nada, porque reciben bonos o beneficios. Se confunde al bióxido de cloro con la lejía. Químicamente son diferentes. La posición de la OMS es política”, expresó.

También, indicó que la ivermectina es excelente para prevenir la entrada del virus e inhibirlo cuando este ya ingresó al organismo y se encuentra dentro de las células.

Finalmente, hizo lo propio Jorge Gaupp Berghausen, investigador y director ejecutivo de la Sociedad Científica de Investigación Biomédica (SCIB), sobre la revisión sistemática de la literatura científica con dióxido de cloro y clorito”.

Consideró necesario que se estudie la referida sustancia, y que ya existe evidencia de su efectividad en el caso del sida, con pacientes que no tuvieron que hospitalizarse después de ser tratados con el dióxido de cloro.

Indicó que en los ensayos científicos no se ha visto secuelas ni efectos adversos en diferentes tratamientos como la úlcera en pie diabético y la esclerosis lateral amiotrófica, entre otros.

OFICINA DE COMUNICACIONES

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